vieja y de raza

qué increíble puede ser un beso
cuánto puede pasar en apenas minutos
minutos que durarán horas, días, años en mi memoria
un recuerdo ambiguo
las ganas de tenerte siempre mientras pienso que terminó
el fin menos pensado
un final lleno de amor y ternura
de lágrimas impotentes por no poder decidir
por no poder parar el tiempo
para quedarnos en tu pueblo
viviendo un amor de verano
un amor fresco, dulce, sincero y triste
una mirada desconsolada de amor
perdidas en el pensamiento del fin
desesperadamente desesperadas
abrazando el tiempo, el momento
como sacando fotos constantes
para guardar cada instante que compartimos
con el alma tumbada
y el corazon hincado
pero la sonrisa siempre se escapa
porque la felicidad es algo que no podemos ocultar
una historia breve, sencilla, sin grandes andanzas
recorriendo el camino de un principio terminado
de la mano y a escondidas
con besos atropellados por el que dirán
una historia brevemente infinita
un eco eterno que llevará tu nombre
y la mirada que pide a gritos que no me vaya
que me quede a su lado
para cuidarla, amarla
y conseguir el objetivo que todos tenemos...
la felicidad,
sabiendo que lo he logrado
pero siguiendo el camino de la desventura
de la búsqueda constante de aquello que conseguí ya varias veces
una historia breve
una historia sencilla
de dos mujeres distintas
pero que al verse se entienden.

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